A propósito del tema de las fórmulas que tanto me molesta, comparto con ustedes este buen gráfico que me compartió Carlos Andrés Arango con recetas clásicas de películas. De este tema he hablado en mi libro Cine: Recetas y Símbolos (que pueden ver en la sección mis libros). 
Más recetas en el cine
Recetas de Hollywood planteadas por Latino Film Festival
En la línea que hace rato vengo trabajando de las recetas del cine de Hollywood y que aparece en el capítulo que escribí con mi amigo Enrique Uribe en mi libro Cine: Recetas y Símbolos (ver en reseña de mis libros) ha salido la publicidad del Festival New York Latino Film Festival, que conocí precisamente porque muchos amigos lo relacionaron con el capítulo en mención. Es refrescante que desde EEUU se reconozca la existencia de estas recetas y ojalá desde allí los grandes estudios se reten a sí mismos a crear historias distintas y creativas, como lo recomienda el slogan del festival: “Some movies are easy to make, films are a different story”.
Es una bonita coincidencia que celebro que hablen de recetas tal como lo hicimos nosotros. Ellos proponen estas cinco:
Western spaghetti, buddy cops, chick flicks, alien invasion y serial killer.
Entrevista radial en la W
La semana pasada me entrevistaron para el programa “Mujeres W” para hablar de los premios Oscar y de las recetas cinematográficas de mi libro Cine: Recetas y Símbolos”. Comparto con ustedes la entrevista.
Entrevista en la W

Everything is a remix
Gracias a Diego Agudelo, conocí el trabajo de Kirby Ferguson y su interesante serie “Everything is a remix” en la que nos demuestra que, realmente, no hay nada nuevo bajo el sol. Comparto con ustedes la segunda parte de lo que promete serán cuatro entregas. En ésta, Ferguson nos habla de los remixes del cine, basado en buena parte en Star Wars y en Kill Bill. ¿Hasta donde llega el homenaje y en donde empieza el plagio?
Me gusta mucho esta serie, pues tiene además mucho que ver con lo que Enrique Uribe y yo planteamos en el segundo capítulo de mi libro “Cine Recetas y Símbolos” en el que hablamos de las fórmulas y recetas del cine de Hollywood.
La primera parte es sobre la copia en la música (basado en buena parte en Led Zeppelin) y la tercera es sobre la creatividad y la copia (basado básicamente en la computación).
Que lo disfruten!
El video está en inglés, pero aquí pueden verlo con subtítulos en muchos idiomas (incluyendo por supuesto español).
Pd: En pocos días llegaré a 100.000 visitas y quiero celebrarlo con un concurso de videos que publicaré en el blog. ¿Alguna idea?
Investigación y libro
Hola
Comparto con ustedes dos videos relacionados con mi trabajo de investigación. El primero es un especial del canal colombiano City TV sobre mi investigación “Cine y conflicto armado en Colombia” y el segundo es la reseña de mi último libro en la sección Sala Múltiple de Caracol Noticias.
Cine: recetas y símbolos. Guía para entender el cine sin dejar de disfrutarlo
Hola amigos.
Muchos me han preguntado en donde puede conseguirse el libro Cine: recetas y símbolos. Guía para entender el cine sin dejar de disfrutarlo.

Aquí están los datos de donde puede ser comprado.
Librería de la U
Librería Nacional
Lemoine Editores
Librería Lerner
Estas son algunas reseñas que se han hecho sobre el texto:
Reseña en Caracol Noticias
Las claves del lego para legos en revista Palabra Clave
Reseña en Pantalla Colombia
Suplemento Vive In- El Tiempo
Revista El Clavo- Cali
Se trata de un texto dividido en tres episodios:
1. Consumo de cine (sobre los procesos de oferta y demanda del cine y el nuevo ritual de ver una película).
2. Entender el cine de Hollywood (escrito en colaboración con mi amigo y colega Enrique Uribe), en el que proponemos algunas fórmulas y recetas del cine de Hollywood y comparamos a los buenos y malos directores con chefs o simples cocineros.
3. Leer el cine (con indicaciones sobre como hacer un análisis desde tres puntos de vista: Estructural, simbólico e ideológico).
Se trata (como lo dice el subtítulo) de un libro que puede ser leído por expertos o por no iniciados en el tema del cine que quieran aprender más sobre este tema y cuenta con ilustraciones de mi buen amigo Norman Velásquez.
Esta es la tabla de contenido:
CINE: RECETAS Y SÍMBOLOS. Guía para entender el cine sin dejar de disfrutarlo
EPISODIO 1: CONSUMIR EL CINE
1- El cine: ¿lectura o consumo?
2- El consumo
3- El consumo cultural y los consumidores
4- Una investigación sobre consumo
5- El consumo de cine
6- El cine que se ve y se vende
7- ¿y la parte técnica?
EPISODIO 2: DESCUBRIR EL CINE DE HOLLYWOOD -Con Enrique Uribe-
1- La Fórmula tradicional de Hollywood
2- De la fórmula a la receta: el bocado cinematográfico
3.1 Héroe contra el mundo
3.1.1 Héroe contra el mal
3.1.2 Animal heroico
3.1.3 Hazaña deportiva
3.1.4 Héroe por accidente
3.2 La fuerza del corazón
3.2.1 Comedia romántica
3.2.2 La gran ilusión
3.2.3 Lección de vida
3.2.4 Segunda oportunidad
3.3 Locura adolescente: Comedia sexual y terror
3.4 La Parodia como burla a las fórmulas
EPISODIO 3: LEER Y ANALIZAR EL CINE
1- Introducción a la lectura de la imagen
2- La lectura estructural
2.1- Un ejemplo de lectura estructural:
El viejo cowboy se cansó de matar. El paradigma de Syd Field en tres películas de Clint Eastwood
3- La lectura simbólica
3.1- Un ejemplo de lectura simbólica:
¿Ser o no ser? He ahí a la Matrix
4- La lectura ideológica
4.1- Un ejemplo de lectura ideológica:
Rocky IV: Un gancho derecho a los soviéticos
El Cine más allá de las crispetas
Publicado en el periódico Actualidad de la Universidad de La Sabana. Feb. de 2010.
Cada profesión tiene sus bemoles y la comunicación no es la excepción. A los comunicadores se nos tilda de ligeros, frívolos o, en el peor de los casos, de chismosos irresponsables, y debemos cargar también con el peso de las acciones de algunos colegas que mal ejercen este hermoso oficio (algunos sin pisar nunca un aula universitaria). Esta amplia disciplina, la comunicación, no se limita, sin embargo, al periodismo. Hay una rama amplia y aún más incomprendida: la comunicación audiovisual.
Quien estudia la comunicación audiovisual y decide ser un analista del cine, se encuentra rápidamente con la mirada incrédula de muchos que no entienden como puede tomarse en serio algo que generalmente se acompaña de una buena compañía y un combo de crispetas con gaseosa.
Desde su inicio, Hollywood ha tomado al cine como un entretenimiento de masas y su amplia propagación y monopolio ha llevado a que esta concepción, más o menos se generalice en el mundo occidental. La importancia que hoy en día se da a los famosos premios Óscar es una prueba contundente de cómo la industria se premia a sí misma para aumentar las ventas y el prestigio de sus cintas en el mercado. Estos premios, que se entregarán el próximo 12 de marzo, son el principal criterio de muchos para elegir qué película ver en la cartelera de los centros comerciales, desconociendo que la elección de las películas no obedece siempre a criterios de calidad y a menudo tiene que ver mucho con el dinero invertido en la misma.
¿Analizar el cine? ¿Y por qué no disfrutarlo?
A quienes analizamos el cine se nos pregunta con frecuencia: ¿Por qué no se limitan a disfrutar las películas sin pensar tanto? Es importante aclarar, primero que todo, que por un lado va el gusto y por otro la calidad. Podríamos decir que las obras de Botero tienen una gran calidad artística, pero no nos gustan; así como podríamos admirar la técnica de una película como Avatar sin que necesariamente nos guste, o admitir con algo de rubor, que nos gusta mucho una película con escasos méritos cinematográficos.
Más allá del simple gusto, el análisis del cine posibilita el disfrute de hallar algunos elementos que permanecen ocultos a los ojos del gran público y que son como guiños inteligentes del realizador al espectador crítico y con fundamento. Nombres de personajes, símbolos recurrentes y asomos ideológicos suelen ser pistas deliciosas para quien, prescindiendo de enormes cantidades de comida, se sumerge en el placer de ver y entender de otra forma una película.
Goethe decía que hay quienes frente a una obra de arte enjuician sin disfrutar y quienes disfrutan sin enjuiciar. El cine es un arte que también puede disfrutarse enjuiciando (o interpretando) los muchos sentidos que puede tener. Por supuesto no se trata de que cualquier película resista un profundo análisis ni de quitar la diversión que el cine trae consigo, se trata de que esta diversión también nos deje algo, más allá del simple entretenimiento.
En mi último libro: “Cine: recetas y símbolos. Guía para entender el cine sin dejar de disfrutarlo”, hago un llamado a los espectadores para que ‘descrispeticen’ el cine, para que ver una película alimente mucho más que las crispetas y que al salir de la sala, la película se convierta en una ventana para conocer o reconocer la realidad, más allá de la pantalla.
Publicado en el periódico Actualidad de la Universidad de La Sabana. Feb. de 2010.
Cada profesión tiene sus bemoles y la comunicación no es la excepción. A los comunicadores se nos tilda de ligeros, frívolos o, en el peor de los casos, de chismosos irresponsables, y debemos cargar también con el peso de las acciones de algunos colegas que mal ejercen este hermoso oficio (algunos sin pisar nunca un aula universitaria). Esta amplia disciplina, la comunicación, no se limita, sin embargo, al periodismo. Hay una rama amplia y aún más incomprendida: la comunicación audiovisual.
Quien estudia la comunicación audiovisual y decide ser un analista del cine, se encuentra rápidamente con la mirada incrédula de muchos que no entienden como puede tomarse en serio algo que generalmente se acompaña de una buena compañía y un combo de crispetas con gaseosa.
Desde su inicio, Hollywood ha tomado al cine como un entretenimiento de masas y su amplia propagación y monopolio ha llevado a que esta concepción, más o menos se generalice en el mundo occidental. La importancia que hoy en día se da a los famosos premios Óscar es una prueba contundente de cómo la industria se premia a sí misma para aumentar las ventas y el prestigio de sus cintas en el mercado. Estos premios, que se entregarán el próximo 12 de marzo, son el principal criterio de muchos para elegir qué película ver en la cartelera de los centros comerciales, desconociendo que la elección de las películas no obedece siempre a criterios de calidad y a menudo tiene que ver mucho con el dinero invertido en la misma.
¿Analizar el cine? ¿Y por qué no disfrutarlo?
A quienes analizamos el cine se nos pregunta con frecuencia: ¿Por qué no se limitan a disfrutar las películas sin pensar tanto? Es importante aclarar, primero que todo, que por un lado va el gusto y por otro la calidad. Podríamos decir que las obras de Botero tienen una gran calidad artística, pero no nos gustan; así como podríamos admirar la técnica de una película como Avatar sin que necesariamente nos guste, o admitir con algo de rubor, que nos gusta mucho una película con escasos méritos cinematográficos.
Más allá del simple gusto, el análisis del cine posibilita el disfrute de hallar algunos elementos que permanecen ocultos a los ojos del gran público y que son como guiños inteligentes del realizador al espectador crítico y con fundamento. Nombres de personajes, símbolos recurrentes y asomos ideológicos suelen ser pistas deliciosas para quien, prescindiendo de enormes cantidades de comida, se sumerge en el placer de ver y entender de otra forma una película.
Goethe decía que hay quienes frente a una obra de arte enjuician sin disfrutar y quienes disfrutan sin enjuiciar. El cine es un arte que también puede disfrutarse enjuiciando (o interpretando) los muchos sentidos que puede tener. Por supuesto no se trata de que cualquier película resista un profundo análisis ni de quitar la diversión que el cine trae consigo, se trata de que esta diversión también nos deje algo, más allá del simple entretenimiento.
En mi último libro: “Cine: recetas y símbolos. Guía para entender el cine sin dejar de disfrutarlo”, hago un llamado a los espectadores para que ‘descrispeticen’ el cine, para que ver una película alimente mucho más que las crispetas y que al salir de la sala, la película se convierta en una ventana para conocer o reconocer la realidad, más allá de la pantalla.


