Mis favoritos (que sé que no necesariamente ganarán) son:
Mejor película del año: ‘Origen’ (‘Inception’)
Mejor director: David Fincher (‘La red social’)
Mejor actor principal:Jesse Eisenberg (‘La red social’)
Mejor actriz principal:Natalie Portman (‘Cisne negro’)
Mejor actriz de reparto:Hailee Steinfeld (‘Valor de ley’)
Mejor actor de reparto:Christian Bale (‘The Fighter’)
Mejor película de animación: ‘Toy Story 3’ (Lee Unkrich)
Mejor guion adaptado: ‘La red social’ (Aaron Sorkin)
Mejor guion original‘Origen’ (Christopher Nolan)
Mejor música: ‘La red social’ (Trent Reznor y Atticus Ross)
Mejores efectos visuales:‘Harry Potter y las reliquias de la muerte. Parte 1’ (‘Harry Potter and the Deathly Hallows. Part 1’)
Finalmente, algunos comentarios sobre las nominadas:
127 Hours Una película demasiado underground para ganar algún premio. En mi concepto, es la que los Oscar pone en la lista para posar de democrático e incluyente. La actuación de James Franco es buena, pero el papel así lo exige, no hace nada más allá de lo que el personaje le sugiere. Definitivamente no es la mejor película de Dany Boyle, pero valoro su regreso a la simplicidad, escapando del blockbuster de Slumdog Millionaire. Gran parte de la película parece un capítulo de A prueba de todo o Survivor Man y es uno de esos casos en los que la principal virtud es la anécdota que propicia la película (pueden ver en youtube los videos del verdadero Aron Ralston). Mi favorita de Boyle es, por mucho, Shallow Graves (Tumbas a ras de tierra).
Red Social Si bien no es la mejor película de David Fincher, “Red Social” es un gran ejemplo de cómo ser creativo con una simple película épica de creación. La fundación de Facebook podría dar para una película aburrida y predecible, que es exactamente lo que no es esta historia. Escoger como punto de vista las demandas contra Zuckerberg y su personalidad inquieta, desesperante y ególatra son aciertos que hacen de una historia simple una gran película. Aparte de la gran actuación de Eisenberg (que lo hace tan bien que no parece que estuviera actuando), es importante enfatizar en una gran banda sonora y un montaje formidable. La caracterización de los personajes, además, nos muestra un mundo en donde más que héroes y villanos, sólo hay niños que se vuelven millonarios y empresarios de la noche a la mañana. Impresionante, por ejemplo, que el personaje de Justin Timberlake parezca un anciano lleno de experiencia y “curtido” en el mundo empresarial a los 25 años. Como las buenas películas, me gustó más la segunda vez que la vi.
True Gift Se trata de un regreso notable de los hermanos Coen con un western al estilo más clásico, con algunos ribetes de humor pero sin la dosis necesaria de humor negro que extraño en sus últimas películas. Jeff Bridges repite el mismo personaje que lo hizo ganador el año pasado y la mayoría de los otros caracteres son un poco insulsos, a excepción de la niña, magistralmente interpretada por Hailee Steinfeld, de 14 años, que es lo que más rescata esta película del western reflexivo, al estilo de Unforgiven de Eastwood y de No country for old men de los mismos Coen. El ritmo de la cinta es soso y por momentos no se entiende bien que es lo que se quiere contar.
The Fighter Lo primero que uno puede pensar cuando ve anunciada esta película en cartelera es que tal vez es un extraño “Deja Vu”, pues en los últimos cinco años ya hemos visto a varios luchadores desfilando por la pantalla, como Mickey Rourke en The Wrestler y Rusell Crow en Cinderella Man. Las tres películas tuvieron el mismo título en Colombia: “El luchador”. La historia de los boxeadores en cine es seductora y hay varios memorables como Anthony Quinn en La Strada, el Rocky deStallone, Hilary Swank como Maggie en Million Dollar Baby y el Toro Salvaje de De Niro. ¿Que tiene de distinto este boxeador?, en primera instancia, nada. Otra vez se trata de la historia de un muchacho de barrio pobre que entrena para salir adelante y ser campeón mundial.
Lo interesante en este caso es la relación de amor-odio-reproche-admiración y celos que se establece entre él y su hermano, una vieja gloria del boxeo que se parece mucho (en su historia) a nuestro Pambelé. En resumen, lo mejor de la historia tiene un nombre: Christian Bale, irreconocible física y actoralmente en un papel de perdedor entrañable, digno de lástima y cariño. La actuación de Whalberg es buena, así como la Amy Adams (nominada al Oscar), pero es la dupla Bale-Leo (otra nominada) la que se roba los aplausos.
El discurso del rey: Otra buena película cuyo peso recae en las actuaciones y en una gran anécdota. La historia es interesante dramáticamente por el gran peso que tiene el hecho de que el personaje más importante del mundo se sienta inseguro. Como lo he dicho muchas veces, un personaje es tan interesante como su lado más vulnerable. La actuación de Colin Firth y Helena Bonhan Carter es impecable y reflejan toda la pomposidad propia de la realeza británica en los años 30 dejando ver asomos de sus sentimientos personales de amor, miedo y sufrimiento. Geofrey Rush hace un gran papel, aunque no supera algunas de sus mejores actuaciones (por supuesto, Shine).
Black Swan: Es de lejos la película más intimista de la muestra y me atrevería a decir que una de las que más ostenta esa condición en la historia reciente de los premios. No podríamos esperar menos de Aronofski, un autor interesado en mostrar emociones y despertar sensaciones en los espectadores (como lo hace en Pi y Requiem por un sueño). La película es prácticamente un viaje ácido sobre la mentalidad perfeccionista y algo desquiciada del personaje de Portman, quien definitivamente lleva todo el peso de la historia. Su personaje es maravilloso por su arco de transformación y la continua analogía entre la experiencia de la bailarina y la obra El Lago de los Cisnes que ella protagoniza.
Sobre Inception y Toy Story 3 pueden leer mis comentarios en entradas antiguas de este mismo sitio.
Inception: Matrix for Mind
¿Alguna vez tuviste un sueño tan real que juraste que era verdad? Esta línea de diálogo de la película Matrix, una de las más emblemáticas de finales del siglo XX, vuelve a ponerse de moda con Inception, la última película de Cristopher Nolan (uno de los últimos directores de culto de Hollywood), con la diferencia de que ahora la inmersión no será un viaje al interior de un software de simulación, si no una increible aventura al interior del ser humano.
Inception es una de esas películas que llegan precedidas de una gran expectativa, pero a diferencia de muchas otras, su prestigio no está sustentado de manera exclusiva por efectos especiales, galardones, el prestigio de su director, las estrellas que protagonizan o su temática novedosa. Esta película tiene un poco de cada una de las anteriores.
Nolan nos tiene acostumbrados a relatos poco convencionales en su narrativa y sus temáticas. Desde Memento, una de sus primeras y más importantes obras, ha generado expectativa y algo de confusión en espectadores acostumbrados a tramas fáciles y predecibles. Su gran virtud es que logra enganchar al público por medio de historias atractivas e inquietantes, con altas dosis de suspenso y en donde los efectos especiales están siempre a beneficio del guión.
A pesar de contar hasta el momento con pocas películas (Memento, Insomnia, The Prestige, Batman Begins, Batman the Dark Knight y ahora Inception), Nolan es uno de los directores más coherentes de Hollywood, caracterizado por su obsesión por los orígenes y las causas más que por los impactos y las consecuencias. No es gratuito, por tanto, que conozcamos en la primera escena el final cronológico en Memento y The Prestige o que sus películas sean contadas hacia atrás (Memento), de forma circular (The Prestige) o mediante tiempos paralelos no simultáneos (Inception).

Las historias de Nolan están protagonizadas por personajes oscuros que no generan total simpatía en el espectador pero que terminan conmoviendo por su honesta humanidad. No son héroes sino seres atormentados, llenos de culpa y miedo (Aun en el caso de Batman, que en las dos películas de Nolan es mucho más ambiguo, complejo y oscuro que en las de Shumacher y Burton). Un hombre con amnesia y un oscuro pasado (Memento), una rivalidad a muerte entre dos magos (The Prestige), un policía con insomnio y un gran sentimiento de culpa (Insomnia) y un superhéroe que aun no sabe si es realmente el villano de la historia (Batman) se completan ahora con un grupo de personajes cuya misión es algo confusa y poco aceptable, liderados por un hombre carcomido por la culpa y contratados por un magnate, cuyos oscuros motivos no se justifican.
Inception es como Viaje Insólito, la película ochentera, pero en este caso la travesía es al interior psíquico de alguien; un viaje que se parece más a la inmersión metafísica de Quieres ser John Malkovich. Esta circunstancia ha hecho de esta película un blanco fácil de los psicoanalistas y sus teorías sobre el yo; pero, con todo respeto, creo que ésta es sólo una excusa para romper la linealidad del tiempo y jugar con la relatividad espacio-temporal.

El espectador común podría perderse en una trama que, a diferencia de las típicas de Hollywood, no explica ni justifica las acciones pero en el fondo no es nada tan complejo que no pueda entenderse desde la lógica del sueño, que poco tiene que ver con la lógica de la vida real. Sus mayores detractores critican el guión por momentos confuso y algunas incoherencias en el manejo de los niveles de sueño, pero en la sequía actual de buenas historias, Inception es una cinta más que satisfactoria.
La confusión podría generarse posiblemente con la incursión tecnológica de simuladores que, al estilo de Matrix, permiten a los viajeros la posibilidad de tener un sueño controlado y un encuentro (que podría concluir en lucha) con el inconsciente del durmiente huesped. El juego de Nolan consiste en la compresión del tiempo en cada una de las esferas y el engaño que puede hacerse al inconsciente mediante la simulación perfecta de la realidad. Es en este aspecto es donde más se evidencia el género de ciencia ficción de la película y en lo que más se asemeja a Matrix, aquella película de 1999 (por supuesto sólo la primera y no los remedos posteriores) que nos hizo dudar de la realidad que nos rodea, soportadas ambas desde la ciencia por algunas teorías de la física, la filosofía y autores como Baudrillard (con libros como Simulacro y Simulación). En el caso de Inception es realmente destacable el juego con tiempos paralelos, que hace caso al tema de la relatividad del tiempo… ¿Cuánto dura un segundo? todo depende.
El elenco de la película conjuga consagrados actores de gran prestigio como Tom Berenger (Platoon) y Michael Caine (Las reglas de la casa de la Sidra, Vestida para matar) con la talentosa francesa Marion Coutillard (La vida en rosa) y actores infantiles y juveniles reconfigurados en roles adultos como Ellen Page (Juno), Joseph Gordon Levitt (3d rock) y el mismo Di Caprio ( que se hizo famosos por películas como Que come Gilbert Grapes? o series como Como duele crecer).
Los personajes de la película han sido atacados por algunos críticos y hay que decir que les asiste algo de razón al sugerir que no están bien configurados y que, a excepción de Cobb (Di Caprio) y Ariadne (Page), los demás sólo son parte de un equipo en donde los roles no están del todo claros. Ariadne es un nombre poderoso, que sugiere significados relacionados con la mitología y ha sido ampliamente estudiado por el psicoanálisis, pero más allá de su relación de contraposición Sueño-Realidad con Mal, The Shadow (la sombra, interpretado por Coutillard) cumple a medias su rol de llevar el hilo de la cordura para que el personaje no caiga en la locur. El personaje de Di Caprio sí está muy bien construido, lo que por supuesto ha llevado a que el actor se luzca y convenza a unos cuantos escépticos que no han podido sacarse a Jack, su personaje de Titanic, de la cabeza.
Inception es una película que tiende a convertirse en film de culto, es una moderna obra maestra de la ciencia ficción que consolida a Cristopher Nolan como autor emblemático y a Leo Di Caprio como el actor mimado de los grandes directores (después de Scorsese,Ridley Scott, Spielberg, Agnieska Holland y Nolan; mi director favorito, Clint Eastwood, lo eligió para protagonizar Hoover en 2012).
A todo esto hay que añadir el valor de su director al hacer una película que va en contravía de la reciente moda de filmar dos versiones para estrenar una en 3D. Nolan justificó su negativa en la pérdida de brillo que tendría la versión 2D (accesible al gran público) y en lo innecesario que sería este efecto para la narrativa de la historia.
Si usted no ha visto aun esta película ni conoce la obra de su director prepárese para dejar de lado el efecto de la magia y tratar de entender el truco. Esta película probablemente le recordará aquel sueño tan real que tuvo y le hará preguntarse si realmente fue sólo un sueño.


