Esta película pinta como una de las grandes revelaciones del 2011. Le ha ido muy bien con el público y la crítica también la ha valorado mucho. A mí sencillamente me gustó mucho, no se trata de una película sobre la violencia que explota la violencia misma y tal como dijo el maestro Robert McKee, es una verdadera película antibélica que realmente habla de la amistad, la niñez y la belleza en medio de una dura realidad como la nuestra. Te invito a verla por la mejor razón que hay que ver una película colombiana: porque es una buena historia y no solo por apoyar el cine colombiano.

