Archivo

Archive for 28 septiembre 2010

Viejo, mi querido viejo

Quiero aprovechar una tarea puesta a mis alumnos de guión de la Universidad de La Sabana para rescatar un texto que escribí hace muchos años sobre mi abuelo materno: Antonio José Betancur Gómez.  Mi abuelo era uno de esos caballeros que ya no existen, un ser humano incomparable y un gran ejemplo de vida para muchos que tuvimos la suerte de conocerlo.
Hace ya dieciseis años escribí para él un relato tipo semblanza que, afortunadamente, pude compartirle en vida y del que sólo dijo: “Mijo, así es, esa es la pura verdad”.  Dos años después tuvimos que despedirlo y, como lo sospechaba, me tocó llenarme de valor para intentar leer el texto en su funeral antes de que mi voz se quebrara tanto que se volviera inaudible.  Muchas veces quise revisarlo, corregirlo, escribirlo mejor hasta llegar a la conclusión de que sólo se escribe bien cuando nos enamoramos de las letras.
Con mucho cariño para mi abuelo, ese gran hombre que tanto nos enseñó, comparto con ustedes este texto que alguna vez escribió un cinéfilo aficionado de pelo largo.

VIEJO MI QUERIDO VIEJO

En aquella foto de 1982, Antonio José extiende su mano a su pequeño nieto solicitándole el sombrero que, éste en un gesto de picardía, le ha arrebatado. En el rostro del niño se dibuja una amplia sonrisa que armoniza con esa expresión de ternura que tanto caracteriza a su abuelo.
Actualmente el pequeño de la foto, mi hermano Mauricio, tiene quince años y ha superado en estatura a su abuelo, que aún conserva el mismo aspecto físico de siempre, que de alguna forma nos recuerda el quijote de Cervantes: delgado, canoso, héroe de mil batallas, pero con la misma expresión amable que siempre luce ante quienes se presenta diciendo: “ mucho gusto, Antonio José Betancur para servirle”.
Todos los días, Antonio José se levanta a las cinco de la mañana para la misa matutina de la parroquia del barrio La Floresta y todo el día camina afanado haciendo “vueltas” que a veces él mismo se inventa. Desde hace muchos años cuando Mauricio o yo nos vamos para algún campamento o paseo, mi abuelito llega a la casa para decirle a mi mamá: “Mijita como los muchachos no están yo le compro la leche”. Mi abuelita no se cansa de regañarlo porque él no soporta sus largas visitas, a los diez minutos de haber llegado, empieza a acosar, pues tiene unas cositas muy importantes por hacer. Parece increíble que tenga 87 años.
Hace un año todos quedamos perplejos cuando nos comunicaron que el abuelito, que a su edad ni siquiera usa lentes, había tenido un paro cardíaco y estaba en grave peligro. Fueron dos meses de angustia pensando en lo duro que seria perderlo, pero el viejito, veterano de otras guerras, salió airoso también de esta batalla. En su recorrido ha despedido a todos sus hermanos y a varios parientes cercanos (hasta el cuarto o quinto grado, según él), pues hasta el primo quinto por parte de su papá recuerda con cariño a aquel señor bondadoso del saco, el sombrero y la corbata. Por esta razón pudimos ver un desfile de “familiares lejanos” que ni siquiera conocíamos y querían saludar a don Antonio, al tiempo que él le decía a los médicos que lo dejaran salir rápido porque tenía muchas cosas que hacer.
Antonio José no deja su indumentaria por nada del mundo. En sus recorridos habituales por la Floresta, que cada vez son más cortos como consecuencia del infarto, siempre se ve con su “cachaco” aunque solo este haciendo un mandado. Recuerdo la risa que nos produjo cuando hace cinco años, en un viaje a Cartagena se negaba a salir en pantaloneta y desfilaba por la playa en chanclas, con camiseta, medias largas y cachucha; acertó mi papá al decir que parecía Jacques Cousteau.
El mes de abril para él es de suma importancia. Desde el primer día comunica alegremente a todos sus amigos que “el día del idioma me van a partir una tortica por el cumpleaños”.

- ¿Cuantos me pone? Pregunta a su interlocutor.

- Más o menos setenta, le responden.

- No señor, ochenta y tantos, responde con satisfacción.

- Eh Ave María, don Antonio, usted sí esta muy conservado.

Y el viejo sonríe con orgullo, pero del bueno, porque todos los días agradece a Dios que lo deje vivir, pues fue su apego a la vida el que lo salvo en los momentos difíciles. “Yo le dije a mi Diosito que no me quería ir, pero que si quería, me llevara”. Para nuestra fortuna ése no fue el momento.
Lo he visto llorar en varias ocasiones, especialmente cuando recuerda a mi tía, que ya murió hace diez años, pero a quien recuerda constantemente; no evita el llanto ni lo esconde, pues no ha aprendido a ocultar sus sentimientos; cuando intentan decirnos “mentiritas piadosas” basta mirar el rostro del abuelito para descubrir la verdad, él no aprendió a mentir.
Esta mañana vino a preguntar por mi mamá y después de tomarse un vasito de leche y preguntarme también por la universidad, se despidió diciendo que tenía que ir a la América a hacer unas vueltas urgentes. Salió a la calle saludando a quienes lo conocen y caminando a su ritmo, muy especial, despacio pero con mucho afán, intentando disfrutar al máximo esa vida de la todavía está tan enamorado. Sept. 1994

Amaste tanto la vida, que no quisiste morir sin dibujar una sonrisa en tus labios y expresar tu afecto a quienes aun te queremos.
Tu ejemplo constante a través de toda la vida, tu forma de ser y tu cariño inagotable; no nos permiten llorar por ti, si no descubrir que ahora estas más vivo que nunca. Velorio de mi abuelito. 1996

Sin tetas no hay historia

El cine colombiano ha avanzado en los últimos años en la dirección que conviene para que algún día, esperemos que no sea muy lejano, llegue a considerarse una industria.   Mientras tanto tenemos un campo en el que la constante es la poca disposición a tomar riesgos y, en la línea de lo que puede ser más seguro, los productores  le apuestan a hacer películas de fácil comprensión para el público y que han tenido aceptación en la televisión por encima de historias que muestren realidades sensibles del país o que cuenten expresivamente alguna faceta de nuestra realidad (que incluye por supuesto lo que imaginamos en la ficción).  Este es el caso de las series de narcos que inundaron nuestra televisión los últimos años y que ahora “amenazan” con tomarse la gran pantalla.  Se acaba de estrenar la película sobre “Sin tetas no hay historia”, después de una novela insulsa, una adaptación para la tv desafortunada y unas cuantas adaptaciones que poco aportaron a la secuencia y ya se anuncia la película sobre “El Cartel”. 
En mi blog anterior escribí varias veces sobre mi posición frente al tema y cabe hacer los vínculos por si alguien quiere leer estos textos:
Los del Cartel tienen su historia
De capos, muñecas, mafionetas y raiting

A propósito de “Sin tetas no hay paraíso” comparto con ustedes un texto que salió hace unos años en el periódico El Colombiano de Medellín y en la Revista Guión Actualidad de Barcelona llamado “Sin tetas no hay historia”, que lo disfruten:
Sin tetas no hay historia

Encuentro de la Red INAV

Entre el 13 y el 14 de septiembre nos reunimos en la Universidad Intercontinental para realizar el Segundo Encuentro Iberoamericano der Investigacion en Narrativas Audiovisuales, organizado por la Red INAV, gran grupo academico y de personas que tengo el honor de dirigir y que fundamos desde el 2005, presentando un crecimiento en calidad y cantidad a traves del tiempo.  El evento permitio conocer perspectivas interesantes y novedosas de investigacion, experiencias de trabajo de varios paises y, sobre todo, nos permitio la posibilidad de encontrarnos y compartir, motivo principal del encuentro de una red que busca la cooperacion y el trabajo colaborativo entre sus miembros.
Comparto con ustedes algunas de las fotografias de nuestro evento.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

Categorías:Noticias

Festival de Cine Colombiano en Medellín

La semana pasada tuve la fortuna de ser invitado al Festival de Cine Colombiano de Medellín, que organiza la Corporación Festival de Cine de Santafé de Antioquia.  Allí pude reencontrarme con grandes amigos y compartir con personas a las que no conocía pero de quienes sus trabajos me dieron muchas referencias.  Comparto con ustedes el video de resumen hecho por Telemedellín.

El pase de diapositivas requiere JavaScript.

En las fotografías: Conversatorio sobre casting con Julio Rueda, Víctor Gaviria y Erick Aguilar y Mesa crítica sobre el cine colombiano con Adriana Mora, Carlos Mario Pineda y Mario Arenas.

Aquí está el video resumen de Zoom IN
Zoom IN: Festival de Cine Colombiano en Medellín.

Seguir

Recibe cada nueva publicación en tu buzón de correo electrónico.

Únete a otros 84 seguidores

A %d blogueros les gusta esto: