La esperanza en medio del cataclismo

Reseña de El cielo de medianoche (George Clooney, 2020).

Crítica de «Cielo de medianoche»: George Clooney y el planeta de los simios
George Clooney, protagonista y director, junto a Caoilinn Springall 

Esta semana tuve la oportunidad de ver el más reciente trabajo de George Clooney, Cielo de medianoche (The midnight sky) inspirado en el best seller Good morning, midnight de Lily Brooks-Dalton. La película, protagonizada por el mismo Clooney y Felicity Jones, es el octavo proyecto de Clooney como director o productor y, aparentemente, se aleja de sus temáticas y preocupaciones anteriores, orientadas generalmente hacia el drama sociopolítico con algo de crítica social y defensa de los derechos humanos. Causas que, como activista, Clooney ha defendido y suelen aparecer en sus películas.
En ese orden de ideas, Cielo de medianoche, sugiere nuevas inquietudes al hacer una reflexión increíblemente actual sobre el humanismo, la soledad y las relaciones familiares desde una óptica prácticamente existencial. La película cuenta la historia de un científico atrapado en el ártico que intenta contactar a una tripulación de astronautas para advertirles que no regresen a la tierra después de un cataclismo que aparentemente ha destruido el planeta. Desde el inicio, advertimos el avance de ambas historias conectadas solo por la soledad y angustia de sus personajes que, en algún momento, deberán conectarse para hacerse serias preguntas sobre su futuro ante la inminencia del desastre.
Contrario a lo que parecería, no se trata de una película oscura o demasiado postapocalíptica pues el director se ha encargado de dejar abierta una pequeña luz de esperanza para sus protagonistas, que serán artífices de su destino. El foco de la película no está puesto en el apocalipsis y, de hecho, evita explicar la razón del colapso. Lo importante, en este caso, son las secuelas de lo ocurrido, la forma como afecta la vida de los sobrevivientes y sus expectativas de vida. A partir de allí, surgen importantes reflexiones sobre la soledad y la incertidumbre, dos emociones que también han estado presentes durante este distópico año en el que hemos vivido situaciones límite que nos conectarn más con lo representado en el film.
Visualmente, se trata de una película hermosa fotografiada que no cae en el paisajismo y que, con una propuesta novedosa, también hace homenaje a la estética de grandes referentes del género como Alien (Scott, 1979), 2001 una odisea del espacio (Kubrick, 1968), Interstellar (Nolan, 2014), Contacto (Zemeckis, 1997) y Gravity (Cuarón, 2013), entre otras. Es llamativo, sin embargo, que esta película no se identifique plenamente como una historia de ciencia ficción, pues si bien ocurre en dos escenarios paralelos, la nave espacial a la deriva y la estación del ártico, las explicaciones científicas no son el centro de la narración, que va y viene entre este género y otros como el drama familiar, las realidades distópicas y la aventura. Aunque también podría ser una película más de desastres, Clooney toma una situación límite para regalarnos momentos poéticos en los que mezcla el dolor y la esperanza como en la escena de la danza de las gotas de sangre o la de la canción optimista justo antes de la tragedia.

Cielo de medianoche (2020) - Filmaffinity
Felicity Jones


La música, por su parte, es poderosa y está manejada con tino y mesura para acompañar emocionalmente a los espectadores a lo largo de la historia subrayando las emociones de la misma sin caer en la redundancia o el efectismo. La banda sonora nos pone al nivel de los personajes para conectarnos emocionalmente y sus altibajos son una buena forma de llevarnos de la tranquilidad al caos en cuestión de segundos para mantener la tensión de la trama. Idealmente, esta película debería verse en una pantalla gigante o, en su defecto, con una buena calidad de proyección que nos permita disfrutar la experiencia tanto como la historia.
El ritmo narrativo es potente y logra manejar bien la tensión sin descuidar los personajes con sus dilemas y emociones. Los personajes de la nave “interactúan” con simulaciones holográficas programadas de forma personalizada para cada uno de ellos con el fin de evadir la claustrofobia, la ausencia de sus seres queridos y la inminencia de una realidad con pocas perspectivas de supervivencia. Este sustituto, no obstante, no logra reemplazar la experiencia del contacto físico, como hemos experimentado en este 2020 de reuniones virtuales.
El cine de ciencia ficción, si elegimos que es el género predominante de la película, habla más de las personas que de las máquinas o la ciencia y se refiere mucho menos al futuro que al presente. En estas históricas circunstancias una película como Cielo de medianoche nos confronta con la realidad y nos lleva a pensar que más allá de la tecnología y el comfort, el verdadero bienestar está junto a las personas queridas. La felicidad no está, pues, en las comodidades si no en compartir con aquellos que nos permiten atravesar por los momentos más difíciles sin perder del todo la esperanza.

La película se estrena el 23 de diciembre en la plataforma Netflix

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