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Scouts

Hola mis amigos.
Comparto con ustedes algo que rescate del baúl de los recuerdos: Un texto sobre mi experiencia como scout durante más de 17 años, que escribí para la maestría en agosto de 2002. Como sé que algunos de ustedes comparten conmigo el placer de haber sido scouts, sé que lo disfrutarán. Un abrazo.

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LOS SCOUTS MARCAN MI ESTILO DE VIDA- agosto de 2002.

Bueno, lobatos, este es Jerónimo y va a empezar hoy con nosotros en la manada, su seisenero va a ser Mauricio y va a estar en la amarilla…bienvenido.

11 de agosto de 1984, tengo 9 años y un poco extrañado estoy entre aquellos niños de traje azul y pañoleta. Me recibe un niño de gafas y ojos claros (que hoy 17 años después es mi mejor amigo), todos me miran y estoy un poco nervioso. Mi tía Elvia, que me ha llevado a la primera reunión, se despide de la jefe, me da unas últimas recomendaciones y se va. Ese sábado fue el último de mi tía, quien venía enferma desde hacía un año y nos dejó el jueves 16 de agosto. Ella murió a sus escasos 24 años, pero siempre siento que me esa fue su mejor herencia: los scouts.

Para ser justos, mi tía Leticia fue la que me hizo los contactos con varios grupos y finalmente nos decidimos por el grupo V Kenya, mi grupo. Es difícil hablar en pocas líneas de lo que ha sido el escultismo para mí, son muchos campamentos, fogatas, noches y días de aventura y amistad, tropiezos, obstáculos y tristezas, pero sobre todo, AMIGOS…así con mayúsculas. Pasaré, entonces, por algunas imágenes que emergen con fuerza a través de los años:

• Mis pies pisan nerviosamente la tierra húmeda, delante de mí una caravana de niños canta alegremente. Es mi primer campamento, Es de noche y siento miedo, quiero devolverme al campamento, pero hay un jefe que decide quedarse conmigo y darme fuerzas. Me dice que confíe, que nada malo pasará, él es grande y ya no estoy asustado, empiezo a disfrutar de la naturaleza hermosa que me rodea.
• Ruidos de la noche, que serán?, tal vez sean grillos, o gente con malas intenciones, para mí todo es lo mismo. Veo luces y siluetas inexistentes. Tengo miedo, pero ya soy grande, 13 años, tengo la responsabilidad de cuidar a mi patrulla en mi turno de vigilancia. Oigo pasos que se acercan, alumbro fuertemente con la linterna y no resisto la tentación de llamar al guía, que se despierta a mirar y regresa enfadado, diciendo: No jodás, esas son vacas, dejá dormir.
• Un bus sube lentamente por la carretera destapada, en su interior cuarenta muchachos sobre sus morrales cantan alegremente. Poco a poco aparecen a la vista los pinos de Campo Escuela (la finca scout). La euforia crece, el campamento ha empezado, todos los retos en mi cabeza, ocho muchachos a mi lado me miran con expectativa, tengo que estar a la altura de mi responsabilidad. Bajamos del bus y sólo vemos la silueta de la luna que se perfila entre los altos árboles y una hilera de muchachos cantando y ascendiendo al campo entre el frío. A las 3 a.m. deben estar montados los campamentos, nos espera una larga noche, pero cuando se es guía de patrulla y se tienen 16 años, el cansancio no existe.
• Momento crucial, nos tomamos de la mano, todo el evento en silencio, cada clan quiere ser el ganador, la jefatura hace tiempo para crear mayor expectativa y luego, finalmente, escuchamos: Y el clan ganador del V Enrover 1992 es….el Clan V Kenya La euforia se apodera de nosotros, salimos corriendo a la mitad del campo para recibir el premio entre los aplausos de todo el evento, 500 pares de ojos están clavados en nosotros y algunos corean: se lució el quinto se lució…
Ser el mejor clan de Antioquia: sólo un instante de gloria que a los 17 años nos hace tocar el cielo con las manos
• Después de recibir el premio, los muchachos de Atahualpas del grupo 2, emocionados, buscan a su jefe. Disimulado y entre la gente, espero a que todo concluya. Ellos llegan corriendo y alzando sus banderines. Como película gringa llegan a mí y me alzan en hombros, yo no puedo creerlo, pero mis muchachos sienten que este triunfo también es mío, siento que a mis 20 años he llegado a mi punto más alto como dirigente. Me equivoco, sólo ahora cuando me encuentro con alguno de ellos, ya adulto, descubro que lo realmente importante es que ahora son buenas personas y que pudimos haber hecho algo para que así fuera.
• Septiembre de 2000. Toda la reunión pasé con una sensación amarga en la garganta, para ellos fue una de tantas, para mí fue la última. Sólo espero que termine para acabar con esta agonía, pues dejar, así sea voluntariamente, 17 años de tu vida atrás no es fácil. 5 p.m. y ya estamos por terminar. Con sorpresa descubro como vienen los lobatos en fila hacia nuestra reunión de tropa. A la izquierda en correcta formación avanza el Clan y detrás de mí se ubican mis amigos dirigentes, ya no puedo más y lloro desconsolado, sé lo que pasa, quieren despedirme. Cada niño, cada muchacho, cada amigo quiere decir algunas palabras de gratitud y quiero también expresar lo que siento, pero a mi turno no puedo hacerlo, tengo un nudo muy grande en la garganta.

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