La moda como resistencia

Papicha

En los últimos años hemos tenido la oportunidad de acercarnos al mundo árabe a través de una buena cantidad de películas que nos ofrecen una inmersión en sus dinámicas, valores y conductas que solemos ver con extrañeza y exotismo.  Buena parte de estas películas son dirigidas por realizadores europeos que, en mayor o menor medida conocen y han vivido en este contexto.  La mayoría de estas historias representan una cultura que, al mismo tiempo, difiere y se parece a la latinoamericana.  A pesar de que el fanatismo religioso no es tan evidente en el mundo cristiano, en nuestros países sí tenemos, lamentablemente, una visión machista y patriarcal que ojalá sea desterrada definitivamente.
Esta semana se estrena Papicha, una película francesa dirigida por Mounia Meddour a través de la plataforma de Cineplay Max (pueden verla aquí). Se trata de la ópera prima de esta directora rusa que vivió en Argelia durante buena parte de su adolescencia y conoció en primera persona los sucesos relatados en la película. Aunque desde el inicio se aclara que está “ligeramente basada” en la vida real, la película sí representa claramente las difíciles circunstancias que debieron enfrentar las mujeres jóvenes en la llamada “década negra” de Argelia durante los años 90.  Aunque muchas películas sobre esta temática se instalan en la crítica dual entre hombre-mujer, esta cinta no cae en el maniqueísmo y ataca directamente al sistema.  No se critica a los hombres por serlo (hay personajes masculinos positivos en la historia) ni al islam como religión (las protagonistas lo profesan) sino al fanatismo y su relación con la violencia y el poder.
El título de la película, Papicha, es el nombre argelino que se a las jóvenes divertidas y liberadas. Chicas que usan jeans y camisetas, escuchan música pop, se divierten bailando y cantando. Es, en suma, una crítica a su libertad y autonomía, a comportarse como lo haría cualquier adolescente en buena parte del mundo.
Papicha es una película sobre la libertad y la opresión, sobre la autonomía frente a la represión y sugiere claramente la función subversiva del arte y la manera como éste (en este caso la moda) resignifica la cultura para expresar algo que va más allá de lo cosmético. Aunque es difícil poner títulos en español a las películas en otro idioma, creo que quizás el subtítulo de “Perseguida por la tradición” no es tan acertado, pues, en un planteamiento muy interesante, la protagonista acude a esa tradición para recuperar el haik blanco (símbolo de la resistencia en la guerra contra los franceses) como una prenda de vestir opuesta al hiyab negro obligatorio que anula la mujer. Su colección, por tanto, expresa libertad de movimiento y expresión frente a la prenda obligatoria de un sistema que pretende anular a la mujer en la sociedad.
Papicha es una película cruda que elige ponerse de parte de las víctimas negándose a retratar el horror, haciendo gala de una gran tensión a lo largo de todo el metraje que, contraste con la actitud relajada de las protagonistas. A pesar de todo, la película culmina con un mensaje esperanzador de que, gracias a los pequeños grandes gestos, la cultura también puede cambiar y son los pequeños detalles los que representan esta opresión y el necesario cambio: desde el bromuro que consumen las chicas obligatoriamente en el internado para no sentir deseo sexual, los carteles que obligan a usar el hiyab, el ataque a una clase de francés por considerarla una ofensa al árabe y cada pequeño acto de machismo que se van acumulando hasta desatar la tensión en un manejo de cámara sobrio que acentúa los momentos dramáticos sin ser protagonista.

papicha
Esta coproducción franco-argelina fue propuesta por Argelia como candidata a los premios Oscar, estuvo nominada en la sección “una cierta mirada” de Cannes y ganó importantes galardones como el premio Cesar a su protagonista y a mejor película. Se trata de una buena propuesta para reflexionar sin juzgar, no sobre el mundo árabe, si no sobre nuestros pequeños machismos que merecen ser desterrados de una vez y para siempre.

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